sábado, 29 de diciembre de 2007

El 2008

El 2008 va a agarrarnos sin el Nono sentado a la punta de la mesa.

A eso de las 10 ya vamos a estar acomodados en nuestros sitios rituales para combinar durante aproximadamente dos horas el afán por la comida con charlas de cómo están tus cosas, de alguna novedad, de las risas que suceden a la broma, al chiste de fútbol que te contaron esta semana, a la anécdota traída de los pelos pero que bien.

Van a dar las 12 y vamos a brindar sidra y abrazos. Algunos vamos a salir a ver los cuetes. El que vive al frente de la Tía se convierte en una especie de Rambo con pólvora china, todo un arsenal.

Hace varios años ya que el Nono había dejado de salir a ver los cuetes. Le jodían las piernas. Permanecía sentado y esperaba. La Nona, al lado, le hacía compañía en silencio, una intimidad plena y tácita que daban las Bodas de Oro ya sobrepasadas. Apenas haya llegado el 2008, alguien se va a quedar con la Nona, pero va a ser imposible acompañarla. No poder permanecer en la mesa a estar con el Nono la va a hacer sentir tan trágicamente sola.

El 2008 va a agarrarnos sin el Nono sentado a la punta de la mesa.

No había pasado más de un día, creo, cuando la Nona declaró:

- Yo quiero seguir viviendo en mi casa, que es la que él me construyó. Y bien, me voy a poner bien, yo quiero estar bien.

Yo hasta entonces no sabía lo que era tener huevos.

Cuando vuelva de ver los cuetes, no voy a encontrar por ningún lado el abrazo horizontal del Nono.

Después de 12, la mesa está un poco más calma, más sosegada. Aprovecharemos para abrir el champagne que mandó la empresa del Tío, quién andará por ahí con su placer ruidoso de despedazar nueces. La sobremesa tendrá el clásico color de garrapiñadas, turrón, maní con chocolate. Será, también, un buen momento para prender un pucho.

Hace unos años que fumo. Creo que no es mucho, no más de diez cigarrillos por día de promedio, Parisiennes. En el Nono la muerte se llamó cáncer de pulmón. Había dejado los puchos hace más de 25 años. Nunca supo de lo mío. Me acuerdo de una tarde cuando me preguntó si fumaba. Le mentí que no y se sintió aliviado.

Cuando decide que te va a matar, el cáncer te come en medio día.

Esa mañana de domingo yo dormía cuando llamó mi viejo. El 600 me hizo el favor irrepetible de aparecer a los 10 minutos. Cuando llegué al Italiano, corrí hasta la 314, creo que la 314, todo era tan borroso, tan empañados los vidrios.

Al Nono le divertía contar siempre los mismos chistes. Ahora dormía y vivía gracias a un respirador artificial. Hacía varias semanas que no iba a visitarlo a su casa, y todavía me cuesta reconocerlo tan flaco y sin nada de pelo. El Nono era bien pituco y llevaba el pelo engominado y perfectamente acomodado para atrás.

Pude verlo, pude tocarle la mano. Cuando volvimos de almorzar era un pecho tan descaradamente quieto y Nona que no quería entender.

Es tan terrible la forma en que uno empieza a acostumbrarse a que no puedas estar pero se hace imposible la idea de que no estés. Como paro de colectivos y yo esperando frente a una silla vacía en algún lugar del Centro, y saber que no vas a venir, pero que sea inviable dejar de lamentarse por ello.

Yo trataba de comprender, nada ni nadie me podía explicar cómo, cómo se agarra y se mete tanto Nono en un cajón y se lo tapa con un poco de tierra, tan así nomás que es una grosería. Me costó darme cuenta que no, que es difícil pero siempre nos queda esa vez que fuimos al cine, la radio prendida a la mañana, el olor de Villa Cabrera, el frasquito de Lord Cheseline, un chiste viejo de Carlitos Balá. Tanto Nono.

Un poco antes o un poco después de las 2, partiré a la casa de algún amigo. Entonces, cuando me despida de la familia, una vez más, el 2008 va a agarrarme sin el Nono sentado a la punta de la mesa.

9 comentarios:

Pai dijo...

"Hace varios años ya que el Nono había dejado de salir a ver los cuetes. Le jodían las piernas. Permanecía sentado y esperaba. La Nona, al lado, le hacía compañía en silencio, una intimidad plena y tácita que daban las Bodas de Oro ya sobrepasadas. Apenas haya llegado el 2008, alguien se va a quedar con la Nona, pero va a ser imposible acompañarla. No poder permanecer en la mesa a estar con el Nono la va a hacer sentir tan trágicamente sola."


(aplauso sentido, sin más)


hey, pense q iba a estar bueno, pero la verdad no pense q iba a llegar a moverme qlo que sea q tengo adentro de la panza ..

no conoci a tu abuela, tampoco conozco a tu abuela, evidentemente no tuve el placer, pero no puedo negar que me conmovio, y de q forma .

mira, yo creo q pensaria seriamente antes de (en tu lugar) autocalificarlo como "puto" ..

puto el q no se da el gusto de disfrutarlo (casi tanto) como yo .

chacho dijo...

Tantas gracias, Pai

Ayelen Salerno.- dijo...

Coincido con el compañero Pairone... un aplauso para Ud.
Se esta convirtiendo en algo muy lindo a mis ojos, lo que escribis...

Yo aqui, desde lo lejos (para uds.) me senti muy conmovida...
Cuando llegan estas fechas, y empezamos a ver los espacios nuevos y los espacios vacios, de la mesa. Es precisamente el momento en que nos sentimos tan sensibles, tan reales, y tan fuertes de vivirlo pese a todo...

Un abrazo muy fuerte para vos Chachiin...Ha sido un gustazo, el conocerlo, y espero que siga todo igual de lindo.
Muchas Felicidades, y pasala bien lindo con tu flia. y con los chicos (luego..)

Aye.S

Wichi dijo...

El tiempo mezclado de experiencias, las cosas que vivimos y como las vivimos, son lo que nos hace.
Cada evento te ifluencia y te marca.

Hay algunos que por mas cargados de vacios e inercias, al final si se quiere son un impulso para una nueva perspectiva.-

un gusto el descubrimiento y un abrazo grande chacho.-

Wichi

Cecilia dijo...

Imposible no conmoverse... imposible...

Esa sensacion rara de saber que se viene la cena de año nuevo... y que esta vez alguien no esta para acompañarnos... y pasa el momento y uno siente EL vacio. Pesa... pero el nono esta con nosotros cuando recordamos sus momentos...

Brindo por el post, brindo por tu nono... brindo por las memorias que nos hacen mas humanos.

Besos a raudales.

a. dijo...

hey compañero...
parece que este año nuevo ha sido bien distinto a los otros, bah... supongo que para algunos mas que para otros...
en mi mesa de este año hubo varios ausentes, que duelen, pero... no sabes... el que me acompaño vale una vida... el mismisimo Buede.
Un año nuevo, sin tu nono... claro que no es lo mismo, mierda si lo entiendo...
y estas, tus palabras me recordaron unas mias, de hace ya varios años, cuando la que se fue era mi lela. Las comparto, y brindo por vos Chacho, donde quiera que estes...

"Después del fuego

su casa estaba en la parte baja del pueblo.
su abuela había muerto hace tiempo.
su nombre era Otoño.
sus culpas tenían nombre / no todas.
el suelo del patio de su casa, la que estaba en la parte baja del pueblo, estaba mojado por la lluvia.

ahorita me doy cuenta que estoy escribiendo en pasado.
Otoño ES mi amigo, tiene dos hijos y su abuela ERA austríaca / pero ustedes ya saben que ya se murió.

Otoño me contó que ese día, el día del morir de su abuela, habia un sol extraño, frío. sí, un sol frío.
se enteró mientras jugaba ajedrez. miró el alfil, fue al primero que miró, luego a tres peones, a la reina, a esa torre, y a los otros / a los demás /.
fue el alfil el que cargo con su culpa, uno de los negros.
porque Otoño no estaba con su abuela austríaca y alguien debía cargar con la culpa, y era su alfil, ese negro.

la ultima vez que lo vi fue hace un par de días, en su casa de la parte baja del pueblo, lo visité a por preguntarle por el fuego.
la noche era luna caliente escondida tras la tormenta. y ya me dijo que hacía poco se había enterado que para los incendios en el campo se prendían otros fuegos a propósito nomás para apagar aquellos, algo asi como "contrafuegos" me dijo, sí, algo asi.
Y que la ciudad se estaba incendiando, y que sus dos hijos se quemarían, y que sus amigos tambien, y que tambien gentes de buena voluntad, y que solo quedaba un alfil negro sin culpa, y que no quería mas culpas, de nadie / despues me dijo que de los traidores sí, que los traidores merecen culpas, y castigo /.

antes de irme, en la puerta de su casa en la parte baja del pueblo, y con la luna caliente ya no escondida tras la tormenta mirandonos, Otoño me contó algo que no sabia si lo habia soñado o que cosa rara.

una madrugada de estas, dos viejitas habían llegado a su casa preguntar a por alguien, y pues que ese alguien no estaba, y pues que él no sabia bien quien era ese alguien, y antes que las viejitas se fueran, una de ellas le preguntó si era el nieto de su abuela austríaca, y el dijo que sí. y pensó en el alfil negro.
y la viejita que preguntó siguió hablando y como si contara un cuento siguió hablando. Y en eso que hablaba Otoño entendió algunas cosas / pero que no muchas / pero que al final no me dijo que fué lo que la viejita le contó.
y cuando lo dejé para irme derechito a mi casa que está en la parte alta del pueblo recordé sus hijos y sus amigos y todas las personas de buena voluntad, y que hermoso sería que fueran felices.
y miré entonces la calle mojada por la lluvia,
y estaban todas esas luces encendidas."

Martín Alvarez dijo...

Aye: feliz todo para vos tambien amiga, amiga, estuvimos tomando mates un dia de 2007.

Wichi: gracias por el consejo, gracias esas palabras, gracias por el abrazo.

Ceci: brindo con vos por eso.

A: guau, festejo tanto tus ganas de compartir.

Mierda, parece que en 2008 nos va a pintar ponernos bastante putos.

joaco dijo...

sos un groso chacho
te admiro
me hiciste emocionar como el pior
se me vinieron muchos recuerdos
(mi abuelo tmb era de villa cabrera, barrio de abuelos)

un abrazo y felicitaciones

Martín Alvarez dijo...

Jaco: "Barrio de Abuelos", me encanta eso. Que bueno que te emociones. Que te emociones como el pior.